*Fotografía de nytimes.com

Nacido en Brooklyn de padre de haitiano y madre puertorriqueña, Jean Michel Basquiat abandonó la escuela en el décimo grado, se fue de casa, pintaba graffitis en el Bajo Manhattan, y pronto llamó la atención de la industria del arte. Su mayor pico creativo lo alcanzó a los 23 años, vivió peligrosamente, y murió de sobredosis de heroína a los 27, en 1998.

Esta es la biografía muy resumida del artista más caro de su generación. Y es que a finales de mayo, en Sotheby’s, un hombre de negocios japonés, Yusaku Maezawa, se gastó más de ciento diez millones de dólares en una pintura de tamaño mediano de una calavera de Jean-Michel Basquiat, titulada “Untitled”, de 1982.

Ya escribí un post sobre Jean Michel Basquiat el año pasado en el blog. Me encanta este artista, su obra y su personalidad.

La cifra alcanzada el mes pasado ha sido recibida de forma impactante en la industria del arte, pero no como una sorpresa, los precios de los cuadros de Basquiat llevan tiempo creciendo sin parar. Maezawa pagó 57,3 millones de dólares el año pasado por otra pintura “sin título” del genio neoyorquino.

Vamos a detenernos en este “Untitled” de Basquiat:

La manera en que utiliza el color Basquiat es una explosión de energía, la contraposición de los colores al fondo con los trazos en negro predominantes de los huesos es muy impactante. En esa época “pintorrejeaba” palabras en los cuadros, con citas visuales que extraía de fuentes muy actuales como “Anatomía de Grey”. Porque mientras estuvo convaleciente en cama cuando tenía tan solo 8 años, tras ser atropellado por un coche, su madre le regaló ese libro que se convertiría en una de las mayores fuentes de inspiración de este genial artista.

untitled basquiat

*Fotografía de nytimes.com

Su espontaneidad y su sinceridad desenfrenada hicieron que las obras de otros artistas de su generación neoexpresionista parecieran forzadas y cínicas, y el contraste se intensificó con el tiempo, a medida que la emoción de la novedad se desvanecía y la calidad de la autenticidad iba creciendo. El resto es paradoja: un chico de la calle reconocido por la brillantez precoz desde la primera infancia, un niño salvaje amplia y profundamente educado en artesanía artística y la tradición, una celebridad de la noche a la mañana que era tremendamente tímido.

Este cuadro lo pintó en 1982, la época cuando Madonna y Basquiat eran pareja. ¿Podéis imaginaros una pareja más creativa? Es la época del un auge del arte callejero en el Bajo Manhattan que lideró Basquiat. Era la época en que Madonna triunfaba con aquel “Everybody” y él ya era una celebridad con mucho camino por delante en el mundo del arte.

basquiat madonna

*Fotografía de artguide.com
Al igual que con otros grandes artistas que nos han impactado por lo que son y lo que hacen, por su inmensa personalidad, no podemos mirar sus obras sin ser conscientes de su leyenda, de su magnética personalidad, de su forma de entender la vida y expresar sus ideas.

Más allá del precio de este cuadro, ¿qué haríais si tuvieseis un cuadro como este? Probablemente no lo tendríais en un sitio visible para mirar cada mañana según vas a desayunar. Es tan impactante, guarda tanto significado que no podríamos mirarlo como quien mira las cosas que has dejado el día antes descolocadas por la casa.

La ira que expresa esta imagen es brutal, apabullante

Con esas pinturas abstractas alrededor en azul, rojo, blanco y amarillo, los trazos negros en contraste te aplastan. Y luego, un segundo pensamiento con una palabra o una exclamación que comienza: “Aa”, y luego es tachada bruscamente. Es el caos en las formas y en la poesía.

La ira se convierte en alegría, la vida que se fue, la fiesta alrededor, un momento en la vida, sin perder su identidad en esa fiesta. Un símbolo también de la historia del arte. Lo que fue, lo que pasó, tan intenso, que aún permanece. El sueño sublime del arte, contener el instante. La vida y la muerte se funden, un momento eterno en la vida, y en el arte.

 

Escrito por Isabel Herrero

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