¡Qué duro este episodio de Orange Is The New Black! Terror es lo que una siente al ver a Red humillada de esa manera por Piscatella. En el episodio anterior conocíamos más sobre Red, por cierto que me encanta este personaje, conocíamos parte de su pasado en Rusia, que siempre ha sido muy inteligente y cómo se ha ido convirtiendo en la mujer fuerte y estratega que es.

Verla delante de “sus hijas” humillada lentamente por Piscatella, sobre todo cuando leva cortando mechones con un cuchillo y diciéndole a la vez: “Eres una presidiaria vieja, frágil, triste, débil y egoísta…”– da pena y miedo por ver hasta dónde llega este loco.

Conocemos en este episodio también el pasado de este guarda, cómo comenzó en una cárcel de hombres, cómo se enamoró de un preso al que los demás pegaron una paliza al descubrir que era homosexual y que era su amante. “¿Cuál fue la primera herida que sacó al narcisista?”– le pregunta Nicky maniatada. Bueno, pudo ser esa experiencia o tal vez cuando la madre de Piscatella trató de llevarle de niño a un campamento cristiano, según cuenta él mismo con resentimiento.

Este episodio es el debut de Laura Prepon como directora

Cosa que no debió ser fácil interpretando a la vez a Alex maniatada, amordazada y envuelta en una cortina de ducha. En este episodio Prepon nos lleva a una situación desoladora con esta trama en escenas que se intercalan con otra trama también muy triste: el modo en que se ve en el espejo “Ojos Locos” con la cara pintada de blanco por las dos drogatas, que parece casi un payaso. Además no está tomando sus medicinas y una cosa y la otra la llevan al límite.

“Ama la cara que dios te ha dado, Suzanne. Lo negro es bonito. Desde el pelo hasta el trasero, de la nariz a los dedos de los pies. Tú haces resaltar otros colores…”- dice.


Por su parte Figueroa y Caputo siguen en negociaciones que se hacen eternas, porque mezclan su historia personal con las carencias de Litchfield. Y por otro lado Gloria está tratando de quedarse a cargo de los rehenes para poder soltarlos y que le dejen ir a ver a su hijo al hospital, pero no lo consigue.

Y para añadir más tristeza a este episodio Doggett que está encerrada en uno de los servicios portátiles se pone a cantar triste una canción que Linda, que se ha escondido en el servicio de al lado reconoce y se pone a cantar con ella. Es bonito ver cómo la música, las letras de canciones conectan a personas tan distintas, es el poder de la música con todas las emociones que transmite.

Entonces se ponen a hablar sin saber quién es la que está en el otro servicio y Doggett le dice que una vez que caes en ese camino es muy difícil salir de ahí. Nos hace comprender a los telespectadores lo importante que es que las personas en situaciones difíciles tengan una oportunidad.

“Todas las que están aquí son muchísimo peor que cuando entraron”– dice Doggett

Así Linda se anima, sale del servicio en el que está escondida y le dice que van a trabajar en equipo, que juntas van a salir de allí. La saca de Doggett de su servicio y entonces cuando esta la ve, le pega un puñetazo en la nariz: “¡Ah! Eras tú, por tu culpa he perdido a mi mejor amiga. Las mujeres deberíamos tratarnos mejor”– le suelta.

Al menos el episodio se cierra con un buen avance, Piscatella ha quedado preso a manos de Frieda y su grupo de amigas que al oír los gritos de Piper subieron de su refugio para ayudar a Red y compañía.
Un episodio muy triste, no el que más. El más triste fue sin duda aquel en el que fallece Poussey en la cuarta temporada, pero este es muy amargo.

 

Escrito por Isabel Herrero

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