El otro día estaba tomando un café con un buen amigo y me encontré con un chico que conozco desde hace algún tiempo. – “A ver si quedamos un día a tomar un café… blablabla”– decía. Al irse mi amigo me decía sonriendo: “Mmmm… cómo te ha tirado los tejos”“Sí… y es atractivo y muy majo, pero sé que no es lo mío… Somos de mundos muy distintos”- le respondí.

Esto hizo que los dos comenzásemos una interesante conversación sobre mi situación actual de “single“. “De todos modos me costará comenzar una relación”- le decía yo- Porque tengo claro que si no es mi tipo de verdad, no comenzaría nada con nadie. Esto es lo bueno de hacerse mayor, le decía yo, que valoras más tu autosuficiencia, tu espacio, y solo lo compartes con quien sea de tu estilo. Principalmente porque te conoces mejor a ti mismo.

Claro, conozco a un par de chicos atractivos y muy majos, como este con el que me encontré en la cafetería, pero no son de mi mundo. Así que ¿para qué complicarme ni complicar a nadie? Dramas. Valoro mucho el buen rollo que tengo conmigo misma ahora y no quiero estropearlo. Cuando era más joven, claro no pensaba así. Pensaba cosas como: “qué guapo es y qué bien lo pasamos juntos”. Luego venían las discusiones porque éramos de planetas distintos. No lo niego, era más divertido, pero también más dramático, y no tengo el cuerpecín para dramas. Ya me divierto con mis amigos.

“Bueno, nunca se sabe”– decía mi amigo con su sonrisita. Por supuesto, nunca se sabe. Y hay que dejar un poco fluir las cosas, pero con los años, una sabe qué es lo que te va y lo que no te va. Es lo bueno de hacerse mayor. Ni siquiera es algo que pienses, lo sientes.

Hace años perder a tu pareja, como ha sido mi caso que le perdí hace algún tiempo, era como una situación de debilidad, una situación que tenías que “solucionar”, pero a día de hoy afortunadamente no es así.

Entiendo perfectamente a quienes en una situación como la mía, buscan pronto a alguien que ocupe el vacío que dejó su pareja. Porque la ausencia es muy dura. Pero de verdad que cuando estás muy triste no es bueno tomar decisiones importantes. No tomar decisiones por la necesidad. Por muchas razones, pero principalmente porque puede que la otra persona no sea la adecuada, y porque tal vez tú no estés preparado para comenzar una relación sin establecer comparaciones, sin curar la herida, sin darte el tiempo de pasar por las distintas fases del dolor más profundo, la rabia, la desolación, el descubrir partes de tu personalidad que desconocías, abrir tu mente a nuevas formas de vivir y entender la vida, y volver a encontrar tu lugar en el mundo, siendo más tú, sintiéndote bien contigo mismo, y en paz con los demás.

Cierto es que hay gente que pronto encuentra a alguien que llena su mundo y le acompaña en ese proceso. Pero siempre que no sea por necesidad sino porque de verdad le ha llegado la persona que le va, pues es fenomenal.

Para mí, después de la devastación más absoluta, he ido abriendo mi mente a nuevas formas de entender la vida y vivir, ese golpe tan fuerte ha hecho que me haya liberado de algunas estructuras mentales, que la sociedad te va imponiendo, y a las que a veces te aferras por una falsa seguridad. En ese proceso he ido haciendo amistades de lo más diverso con las que he aprendido a disfrutar mucho de sus distintos puntos de vista y a disfrutar de la vida con ellos, desde sus distintas formas de ver el mundo. ¡Y me encanta! Así estoy aprendiendo a disfrutar de ser “singley a celebrar la vida, tan dura a veces y tan maravillosa otras.

 

Escrito por Isabel Herrero

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