He estado tiempo sin escribir en el blog y es que he pasado un período un poquito gris, pero ahora todo ha cambiado para bien. Llevaba tiempo triste, con prisas para ir a trabajar, no muy contenta con mi trabajo, con el poco tiempo libre para mí y para mi hijo,… y decidí dejar mi trabajo.

Sí, ha sido radical la cosa. “La vida tiene que ser algo más que esto”– pensaba yo en esos días grises. Necesitaba cortar con esa rueda de hámster, como dice mi amiga Eli. La que también me decía:

“¿Y qué vas a hacer? Al final pues tienes una mala tarde pero luego tienes que seguir en ese círculo. ¿Te haces hippie ahora? ¿Quieres que tu hijo sea hippie? ¿Os  vais a vivir a Tarifa?”

Bueno, no quería eso, pero de verdad que necesitaba parar. Romper ese círculo de obligaciones en el que estaba y en el que no era feliz.

Avisé en mi trabajo de que lo dejaba

Di un buen tiempo para que encontrasen a alguien en mi lugar y formarle para hacer mis tareas y lo dejé. Porque el tiempo ese no vuelve, el tiempo con tu hijo en esa edad no vuelve. Es así.

Necesitaba el tiempo para mí y para mi hijo. El tiempo que no tuve.

Mientras tanto un amigo me propuse dar algunas clases de tenis los domingos en una escuela en que le acababan de nombrar director. Yo he jugado al tenis toda mi vida. He competido mucho, fui campeona de Castilla y León y me clasifiqué para muchos torneos nacionales. Después he sido profesora de tenis en varios clubs de Madrid y antes de Valladolid, de donde soy.

Así que comencé a dar algunas clases los domingos. Luego, les fueron gustando las clases que daba, y poco a poco me fueron dando más, y estoy encantada con este cambio de vida. Y mi hijo también. Tengo el tiempo para él, para jugar juntos y hablar de todo. Porque por mucho que les preguntes a los niños cómo ha ido el día, te responden lo que quieren. Y luego jugando a cualquier cosa tranquilamente, de repente te cuentan algo que les pasó tal día con este niño o con el otro. Ese tiempo es maravilloso.

Además el tenis es mi pasión. Hago algo que me encanta y estoy al aire libre. Estoy feliz.

Las clases que había dado antes en otros clubs las había compaginado con mi trabajo en Marketing y nunca había dado el paso de dedicarme totalmente al tenis.

¿Por qué no se me ocurrió esto antes?

Bueno, supongo que las cosas ocurren cuando tienen que ocurrir, y esa oportunidad tenía que surgir ahora. Y cuanto más contenta estoy, cuanto más disfruto con mi trabajo, mejor salen las cosas y me salen más clases. Como dice Oprah Winfrey:

“Agradece lo que tienes y terminarás teniendo más. Si siempre te centras en lo que falta nunca tendrás lo suficiente”

Estoy totalmente de acuerdo con ella.

Escribiré más a partir de ahora, lo prometo. Que ahora tengo el tiempo y escribir es mi otra pasión aparte del tenis. Y eso es lo que nos da calidad de vida, el tiempo para hacer las cosas que amamos y estar con las personas que amamos.

Por cierto, la foto de este post, que me encanta, me la hizo mi amiga Paloma. Ella me ayudó mucho a tomar esta decisión y le estaré eternamente agradecida. Es una gran psicóloga y una gran amiga mía. Esta foto es muy especial para mí porque además de que Paloma hace unas fotos preciosas, me encanta verme a través de sus ojos.

 

Escrito por Isabel Herrero

 

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