¿Por qué nos cuesta tanto hacer cambios en nuestra vida? ¿Por qué dejamos que nos invada la rutina y vivimos nuestra vida como si fuese la de otro? Claro, nos da seguridad. “Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”– que dice el refrán. ¡Qué horrible refrán por cierto!

Yo ahora que he cerrado un período profesional para comenzar un nuevo proyecto estoy encantada de la vida, con otros cambios positivos que están surgiendo alrededor. ¿No os ocurre que cuando cambias algo de repente se suceden otros cambios en tu vida para mejor? Es como algo de las energías, supongo.

Hasta me he cortado el pelo, como una poda a un bonsái para que crezca con buena energía, para que surja lo bueno con fuerza.

Muchas veces te esfuerzas en algo, y luchas porque sea como quieres… Y de repente, decides dejarlo un poco, tomar otro camino, hacerlo de otra forma, y entonces se produce lo que buscabas, sin luchas, sin insistencias.

Claro, para hacer un cambio importante en tu vida, tienes que saber por dónde quieres ir

Eso es lo más difícil, a veces, saber qué queremos. Probablemente porque no tenemos en cuenta nuestras emociones tanto como deberíamos. Nos acostumbramos a que la vida sea un esfuerzo continuo y no tiene por qué ser así. Cuando nos dejamos ser como somos, nos permitimos sentir, entonces sabemos lo que queremos, al menos sabemos lo que nos gusta y lo que no nos gusta. Quizás no sabemos con exactitud todo el camino que queremos trazar, claro, quién lo sabe, pero sí sabemos lo que nos va. Y entonces haciendo lo que nos gusta, nos esforzamos mucho en ello, pero no lo sentimos como un esfuerzo, sino un placer, porque nos encanta lo que hacemos.

No es hacer cambios a lo loco, tomando grandes riesgos

Es dejarnos sentir, permitirnos sentir lo que sentimos, y entonces nos damos cuenta de los cambios que queremos, si los queremos, y caminamos hacia esos cambios. Sólo así podemos trabajar en lo que nos gusta de verdad, estar con quien queremos estar de verdad, vivir como queremos vivir. Sin excusas. Sin decir que es “es que este me ha hecho esto” o “es que todo me pasa a mí”. Esas excusas no nos ayudan, lo que otros nos hacen nos afecta si permitimos que nos afecte, y las cosas que nos pasan pues nos pasan, tenemos que aprender y lidiar con ellas. Como leí hace poco:

“Por encima de todo, sé la heroína de tu vida, no la víctima”Nora Ephron

Me encanta, estoy totalmente de acuerdo. Hay que coger el toro por los cuernos y vivir la vida como la queremos vivir, si queremos tener una vida plena, claro.

Para eso, hay que tener el valor de escucharte a ti mismo, de conocerte, de atender a lo que sientes, sin miedo, aceptarte como eres. Vale la pena. Y así ir haciendo lo que te gusta y las cosas, los cambios, para bien se sucederán, vendrán en muchos casos, casi solos.

 

Escrito por Isabel Herrero

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