Ayer estuve tomando un café con un amigo. Estuvimos hablando un poco del tiempo difícil que yo he pasado después de que mi marido falleciera y él decía que si hubiese una pastilla para pasar el dolor pues sería genial, para no pasar ese tiempo de sufrimiento.

Le dije que no lo creo. Que yo creo que es mejor así. No es que sea masoca ni nada, pero ese tiempo difícil para mí también han sido un período de mucho aprendizaje y crecimiento personal, he cambiado mucho en este tiempo, me he acercado de hecho más a lo que soy de verdad.

Tienes que pasar ese dolor, atravesar ese camino para aprender, necesitas ese tiempo para aprender las cosas que has ido aprendiendo. ¿Por qué te ha tocado ese dolor? Pues creo que la vida quería mostrarme esas cosas, tenía que aprenderlas y lo acepto.

Nadie dijo que el camino del aprendizaje fuese amable ni fácil

Claro, en este período he pasado por muchas fases. Al principio no estaba con tanta paz ni aceptación. Sentía mucha rabia, y es bueno sacarla, si aceptas las cosas enseguida es como que te quedas debilitado, sumiso ante la vida. Recuerdo que en ese período escuchaba mucho a Camarón de la Isla, Miguel Poveda,… flamenco intenso, porque así me salía el carácter, la rabia en cierta forma.

Después he tenido que lidiar con situaciones complejas ante una vida que no me podía imaginar que tuviese nunca, pero en ese tiempo también descubrí que según encajas los golpes, siempre hay buenos vientos para navegar, y hay que aprovecharlos, encontrar el camino para navegar, que lo hay, solo hay que verlo, y seguramente no es como uno imaginaba, pero algo nos depara la vida, algo nos quiere enseñar.

Soy más autónoma ahora, sé disfrutar más de las cosas que me gustan, sin dejar que urgencias ligeras me enreden demasiado para no disfrutarlas. Sí, he aprendido a vivir de forma más auténtica, más de frente, para curar heridas por doloroso que sea, es mejor que dejar el dolor encapsulado, y para disfrutar a pleno sol.

Es mejor que no haya una pastilla para ese tipo de dolor

Para atravesar ese camino, y no vivirlo de forma ligera. No sería quien soy ahora sin haber vivido todo lo que he vivido y no me conocería tan bien a mí misma. No sería capaz de escucharme tan bien, de dejarme ser y saber qué es lo que quiero y cómo quiero vivir.

Eso es lo que de buenas a primeras te da el dolor, que limpia la basura, como si entrase un viento fresco en la casa a través de ventanas y puertas abiertas y se lleva las distracciones absurdas para luego encontrar cómo vivir sin esas distracciones que no nos dejan vivir la vida que nos apetece.

Es curioso porque en la cafetería donde estaba con mi amigo le dije a la camarera, que conozco de hace algún tiempo y me recuerda a mí misma hace algunos años, que me aconsejara sobre qué tomar. Me apetecía tomar algo distinto esa vez. Me preparó una especie de batido de café con chocolate blanco. Estaba bueno, para una vez está bien. Pero hoy he vuelto a mi cortado que tomo a diario desde hace algún tiempo. Ya no me va tanto lo dulce como antes, me empalaga. Me va más el café fuerte con un poco de leche y poco dulce, para disfrutar así más del café 😉

 

Escrito por Isabel Herrero

(Visited 73 times, 1 visits today)