“Seguí oyendo hablar de los Rosenberg por la radio y en la oficina hasta que ya no pude apartarlos más de mi mente. Era como la primera vez que vi un cadáver.
Durante semanas, la cabeza del cadáver- o lo que quedaba de ella- flotó entre los huevos con tocino de mi desayuno y detrás del rostro de Buddy Willard, principal responsable en principio de que lo hubiera visto, y no tardé en tener la sensación de llevar conmigo la cabeza del cadáver atada con una cuerda, como una especie de globo negro sin nariz que hediera a vinagre”- fragmento de La campana de cristal de Sylvia Plath.

Así me sentí yo cuando descubrí los poemas de Sylvia Plath en el libro “Ariel”, publicado de forma póstuma. Y así me sentí al leer esta novela, “La campana de cristal”, de ficción pero biográfica, que retrata un período en el que la protagonista vivió en Nueva York siendo una joven de 19 años a la que le concedieron una beca de una revista de moda y su posterior paso por un centro psiquiátrico.

Así me sentí yo, sus versos estaban en todo lo que hacía, me perseguían sus palabras, su forma de escribir tan sensible e inteligente.

Me enamoré de los dos libros desde la primera hasta la última página cuando los leí. “Ariel”, más intenso, lo acabó de escribir en los últimos días de su vida, antes de suicidarse. “La campaña de cristal”, más liviano, más fácil de leer, pero no por ello falto de esa sensibilidad e inteligencia.

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Sylvia Plath

La campana de cristal fue publicada en 1963 en el Reino Unido bajo el seudónimo de “Victoria Lucas” y en 1967 bajo el nombre real de la autora. En Estados Unidos apareció por vez primera en 1971.

Sylvia Plath (Boston 1932- Londres 1963) fue una escritora americana que destacó como poetisa. Se casó con el poeta inglés Ted Hughes, al que conoció en la Universidad de Cambridge, gracias a una beca Fulbright que consiguió para estudiar en una universidad extranjera.

Publicó su primer poemario llamado El coloso, que no le reportó mucho éxito, y siempre vivió a la sombra del éxito de su marido. Además Plath sufría un trastorno bipolar que, agravado por la muerte de su padre cuando ella tenía 9 años, le llevó a intentar suicidarse en varias ocasiones.

Durante su matrimonio con Hughes, tuvieron dos hijos. Poco tiempo después la abandonó por otra mujer.

Así escribió en el poema “La rival” dedicada a esa amante de su marido que ella se imaginaba que él tenía:

“La Luna, si sonriera, se te parecería.
Das la misma impresión
de cosa bella, pero que aniquila.
Ambas sois grandes tomadoras de luz.
Su boca de O se aflige por el mundo; la tuya se queda indiferente,

y tu primer don es el de trocarlo todo en piedra.”

Y continúa:
“También la luna envilece a sus vasallos,
pero a la luz del día hace el ridículo”

Plath volvió a sufrir de depresión y a la vez tuvo un período muy creativo en que escribió los geniales poemas de “Ariel” entre ellos este anterior, La rival. La depresión y la soledad le llevaron al suicidio.

Curiosamente tras su muerte su ex-marido Ted Hughes reunió la obra de Plath y se encargó de su publicación.

Así en 1982, el libro Poemas completos, que recopiló Hughes de Sylvia Plath ganó el premio Pulitzer póstumo, convirtiéndose así Plath en la primera poeta en ganar ese premio de forma póstuma.

En 2003 Gwyneth Paltrow y Daniel Craig llevarían al cine la vida de Sylvia Plath y su relación con Ted Hughes en la película “Sylvia”. Aquí podéis ver el trailer de la película:

Una vida complicada, pero una gran artista que como muchos otros no pudo ver el éxito y reconocimiento que tendría su obra. Vale mucho la pena, descubrir a esta gran escritora, y esa novela que nos hace comprender un poco mejor la locura del mundo, y el mundo de la locura, escrito como una confesión, con la sensibilidad e inteligencia propias de Sylvia Plath.

 

Escrito por Isabel Herrero

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Post sobre la novela La campana de cristal de Sylvia Plath
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