Dicen que la primera noche que duermes en Siena define la contrada o distrito al que perteneces en el Palio de Siena, una espectacular carrera de caballos que enfrenta a los distintos barrios de la ciudad.

Paseando por las calles pronto descubrirás que cada barrio tiene su banderín, y así en la calle donde te hospedes verás el banderín de tu contrada, el tuyo para siempre.

Esta carrera se celebra en julio en la Piazza del Campo, la plaza principal de la ciudad. La tradición viene de la época medieval en que según parece las tropas sienesas aprovechaban sus ratos libres para retarse entre sí a carreras alrededor de la Piazza del Campo. Con el tiempo dejaron de ser soldados los que la celebraban y lo comenzaron a ser representantes de los barrios vestidos con los uniformes de la época.

Esta es solo una de las maravillosas tradiciones e historias que tiene la región de Toscana. Yo que estuve en Milán viviendo durante diez meses como estudiante con una beca Erasmus, viajé dos veces a Toscana (tenía mucho tiempo libre, era estudiante Erasmus). Es una delicia escuchar a gente mayor de la zona contarte historias del lugar cuando sientes que la realidad se mezcla con la ficción, y te encanta.

Tuve amigos de la región que estudiaban en Milán y cocinaban fenomenal. Las comidas típicas de la zona ya te muestran la tradición y el buen gusto de Toscana. Y tuve un novio que era de Siena. Cocinaba fenomenal. “No comes nada”-me decía- “¿No te gusta la comida que hago?¿De mi tierra?- Me encanta, le contestaba- “Pero si sigo comiendo y comiendo me pondré como la bola y entonces dejaré de gustarte yo a ti”- le respondía siempre. Comidas muy de campo, para disfrutar con un buen vino de esos viñedos que inundan la zona y que se visten de cientos de colores en el ocaso del sol.

toscana 2

En Siena escribí este poema en una cafetería, el poema de una estudiante con la mirada de turista.

TOSCANA
…Y en Toscana viviría otra vida.
Una vida después de la vida.
Llena también de un montón
de placeres sutiles
que no se pueden desaprovechar.
Después de las noches locas de Milán,
después de trabajar tanto
para asegurar una vejez tranquila,
después de las relaciones serias
y las relaciones absurdas,
después de los proyectos,
después de las dudas.
Después de las risas sonoras,
después de aprender.
Después de los atardeceres de California,
de la creatividad de Nueva York,
después del teatro de Londres,
después de París y su Roland Garrós.
Cuando todo ya ha pasado.
Cuando sólo fuese una adulta sabia,
volvería a renacer en Toscana.

Florencia es la otra gran ciudad de Toscana. Una preciosidad. Tan bella como Roma pero más pequeña, más recogida. El Ponte Vecchio y la Piazza della Signoria te dejan sin habla verdaderamente. Y todo en la ciudad está envuelto de un encanto especial. La gente… Recuerdo ver allí a una mujer con un precioso abrigo circulando en bicicleta. ¡Eso es estilo!- pensé. Llevar ropa tan elegante con esa ligereza, con esa facilidad.

Claro, el campo toscano es un placer para los sentidos. Viñedos y viñedos, casas con esos tejados rojos más intensos al caer la tarde, los sabores de la tierra, los olores que te envuelven para que te detengas y te enamores para siempre del entorno.

 

Escrito por Isabel Herrero

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